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Las crisis despiertan un deseo de liderazgo que obliga a los directivos a gestionar su ego en pro de la colaboración

La periodista Susana Carrizosa, de El País, me llamó para hablar sobre la gestión de los egos en los ejecutivos. Hablamos sobre cómo se gestiona la convivencia y la colaboración con los egos a flor de piel. El 5 de abril publicó algunos de mis comentarios en su reportaje titulado “La crisis obliga a los directivos a enterrar su ego.” 

El egocentrismo y tomar decisiones en función del interés personal y la propia imagen, en lugar de anteponer el interés común puede hacer peligra la viabilidad de las compañías en estos momentos de crisis. Existe una paradoja en la visión heroica instalada en nuestra conciencia colectiva que glorifica al líder en espera de una solución fácil y cortoplacista, lo que no se corresponde, en absoluto, con las necesidades reales para hacer frente a los problemas complejos a los que nos enfrentamos. 

Esta paradoja es muy interesante porque las crisis requieren colaboración, y al contrario de lo que se piensa, las crisis no las ganan los héroes sino el poder de unir el talento de muchas personas. Por ejemplo, estamos viendo, sin protagonismos y con mucha unidad, la defensa de ese interés común en los sectores en crisis como los carburantes o la energía.

La gestión humilde es la clave para evitar las tendencias narcisistas y determinante para garantizar un futuro de éxito en las compañías. Considera por ejemplo el tipo de liderazgo de Inditex en el que el valor de la humildad es uno de los pilares de su gestión. Otro ejemplo interesante es el consejero delegado de Google, Sundar Pichai, que representa un modelo de directivo que trabaja para que los demás tengan éxito, sean líderes en sus respectivas áreas y crear así potentes equipos de alto rendimiento. 

¿Has visto peligrar la vialidad de un proyecto por culpa de los egos?

Author Margarita MAyo

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