El Cambio que Necesitan las Empresas

Recientemente tuve la oportunidad de compartir en El País algunas reflexiones en una entrevista con la periodista Susana Pérez de Pablos sobre un problema que sigo viendo de forma recurrente en las organizaciones: la falta de habilidades interpersonales en muchos directivos.
Perfiles muy técnicos, con poca cercanía y escasa inteligencia emocional, están generando desmotivación en los equipos y, en consecuencia, impactando negativamente en el rendimiento organizacional.
No es un problema nuevo, pero sí es cada vez más urgente para que las empresas puedan adaptarse con éxito a los cambios asociados a la Inteligencia Artificial.
Hoy las organizaciones se enfrentan a un cambio profundo: pasar de una cultura directiva basada en el control y la jerarquía a una cultura de confianza, aprendizaje e innovación sostenible.
El verdadero reto del liderazgo hoy
En mi trabajo como profesora en IE University, psicóloga organizacional y executive coach, y en mi investigación publicada en Harvard Business Review, observo tres grandes barreras que limitan el rendimiento:
- Falta de liderazgo inspiracional – que motive
- Micromanagement – que impide el aprendizaje
- Falta de colaboración en los equipos – que baja el rendimiento
Como explico en mi artículo en HBR,“If humble people make better leaders, why do we fall for the charismatic narcissist?”, muchas organizaciones siguen promoviendo perfiles carismáticos, pero poco humildes.
Precisamente la humildad es clave para generar confianza, aprendizaje y rendimiento sostenible.
Liderazgo Humilde
Curiosamente, esto no es nuevo. Schopenhauer ya advertía de nuestra tendencia a seguir a quienes “gritan más alto”, confundiendo seguridad con competencia. Él distinguía entre el ignorante —que puede aprender— y el estúpido, que tiene un problema de juicio y no es capaz de ver la realidad. Esta distinción conecta directamente con el liderazgo.
El líder humilde puede aprender y mejorar, mientras que el líder narcisista, atrapado en su propia visión, deja de aprender y acaba perjudicando al equipo y a la organización.
En mi experiencia en programas ejecutivos y en procesos de executive coaching, escucho con frecuencia que el verdadero problema no es la falta de talento, sino la presencia de líderes narcisistas: proyectan seguridad y grandiosidad, pero muchas veces es una máscara orientada a sus propios intereses, que erosiona la confianza y bloquea el aprendizaje colectivo.
El resultado es claro: menos compromiso, más conflicto y menor rendimiento.
Las conversaciones difíciles son el punto de inflexión

No es solo lo que se dice, sino cómo se dice.
La investigación muestra que el feedback continuo —frente a las evaluaciones anuales— es clave para el desarrollo y el rendimiento sostenible. Por eso trabajo con herramientas como el modelo SBI (Situación–Conducta–Impacto), que permite generar claridad sin juicio y fomentar aprendizaje.
Pero hay algo aún más importante:
El liderazgo no se transforma con herramientas, sino con cambio de mentalidad.
De jefe directivo a líder coach
El liderazgo que necesitan las organizaciones hoy es el de un líder coach:
- Desarrolla el potencial de las personas
- Genera seguridad psicológica
- Promueve aprendizaje continuo
- Inspira compromiso
No es casualidad que empresas como Google identifiquen el coaching como el atributo más importante de un buen líder.
Executive coaching: la palanca del cambio cultural

- Creencias limitantes
- Patrones de comportamiento
- Valores y propósito
Mi investigación muestra que la confianza es el principal motor del rendimiento sostenible. Porque, en el fondo la cultura de una organización es un reflejo directo de sus líderes.
Recientemente, un estudio que hemos realizado entrevistando a más de 3000 empleados en 70 empresas españolas y que se publica en la prestigiosa revista Human Resource Management (FT50), muestra evidencia científica de que las empresas pueden “Doing Well by Doing Good.”
Cuando la empresa invierte en el desarrollo de los empleados, éstos están más satisfechos lo cual se traduce en una cultura de compromiso que directamente aumenta el rendimiento empresarial, 16% las ventas.
El mensaje es claro
Invertir en las personas no es un “nice to have”. Es la base del rendimiento sostenible.
Las organizaciones que lo entienden no solo mejoran resultados. Construyen algo mucho más valioso: equipos comprometidos, culturas de confianza y liderazgo con impacto real.
Si tu organización está en ese momento de transformación, estaré encantada de conversar sobre cómo acompañar ese cambio desde el liderazgo.
SOBRE MI

Doctora en Psicología Empresarial por la State University of New York (Buffalo), Fulbright Scholar en Harvard University, Master en Psicología por Clark University y Profesora en IE University. Conferenciante internacional y escritora premiada, apasionada por transformar líderes y organizaciones a través de la autenticidad, el bienestar y el cambio positivo. Autora de «Confianza» y experta en liderazgo, transformación personal y desarrollo del talento.

