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El Discurso de Pedro Sánchez: En la Cuerda Floja

By 11 December, 2014 No Comments

Los líderes políticos saben que su discurso son un reflejo de su liderazgo. El liderazgo de Pedro Sánchez esta en la cuerda floja. Toma por ejemplo, la entrevista que le hizo Anabel Díez fue publicada en EL PAIS el domingo 3 de noviembre, 2004. Aunque es un discurso bien intencionado y estructurado, en mi opinión está desenfocado. La intención de Pedro Sánchez es posicionarse en el término medio de la dimensión del cambio, entre el inmovilismo del gobierno y la ruptura de Podemos. Propone la renovación como la postura en la que se construye nuevas propuestas sobre la arquitectura institucional del pasado. En concreto, Pedro Sánchez propone reformar la Constitución como respuesta a los problemas de unidad territorial y desigualdad social. De hecho, utiliza la plaza mayor de Madrid como símbolo de su valor a la Constitución. Elige para la entrevista la plaza mayor de Madrid porque “Desde las Cortes de Cádiz las plazas mayores de España se llamaron durante un tiempo de la Constitución.”

Este simbolismo constitucional no creo que resuene demasiado con los problemas actuales. Sí, necesitamos un discurso de renovación ante la situación de crisis económica, política y social como la que estamos viviendo en España y la regeneración del liderazgo es una vía acertada para recuperar la confianza en el liderazgo y las instituciones. Sin embargo, el desencanto con la clase política va más allá de una reforma de la Constitución y de una propuesta puntual contra los corruptos. El discurso de Pedro Sánchez se queda corto, distante y desenfocado a la hora de entender el descontento de la ciudadanía. Cuando le preguntan sobre la fuerza política con la que está creciendo Podemos, se queda en el “terreno de las propuestas” y se centra en el pago de la deuda. Pide a Podemos que defina su ideología. Pero, ¿es esto lo que realmente importa a los ciudadanos simpatizantes con un partido que promueve la ruptura radical con el pasado? Claramente, no.

El nuevo discurso de renovación debería llegar a los corazones de los ciudadanos hablando de forma sencilla sobre sus problemas cotidianos y dándoles una ilusión hacia el futuro (esto es lo que le ha dado la ventaja a Pablo Iglesias). El mensaje de Pedro Sanchez es distante, general, impersonal, e inmovilista. Por ejemplo en esta entrevista dice “los españoles nos están demandando a los partidos soluciones para los grandes problemas que afectan a la sociedad.” Suena distante porque separa al pueblo de los políticos. Muy distinto a la retórica política de Pablo Iglesias donde hay una identificación personal con los españoles, él se refiere a “mi gente” “mi pueblo.” Es un mensaje impersonal porque se queda en los problemas en general y no habla de los problemas cotidianos de la gente. La retórica de Podemos se ha metido en la cabeza de los ciudadanos porque baja a la arena de sus vidas, el futuro de sus hijos, llenar el carro de la compra; pagar la hipoteca, etc… Por último, el mensaje de Pedro Sánchez es inmovilista porque los problemas son insalvable. Es futuro se percibe incierto y sin porvenir, se puede hacer poco o casi nada. ¿Todavía algunos se preguntan porque la oratoria de Podemos está calando en la sociedad?

Los líderes de la renovación, que es lo que necesita nuestro país, deberían de hacerlo mejor. Deberían de construir un mensaje que restaure la confianza, pedir disculpas por los errores cometidos, responder al dolor de la gente, y entender el valor simbólico de su palabra. La retórica del liderazgo en momentos de crisis y transición es fundamental para reconciliar el pasado con el futuro. ¿Cómo los líderes recuperan la confianza? La profesora de Harvard Rosabeth Moss Kanter ha estudiado cómo y cuándo los líderes son capaces de recuperar la confianza después del fracaso. En su columna “Cómo cultivar una cultura de confianza” publicada en Harvard Business Review en 2011 resume las tres características que permiten a los líderes restaurar la confianza: la responsabilidad, la colaboración y la iniciativa.

1. Responsabilidad. Ante un situación de fracaso, algunos líderes tienen la tentación de esconder los problemas, no hacer nada y esperar que se solucionen solos. Pero esta estrategia de inmovilismo sólo lleva a que las cosas vayan a peor. Dar la espalda a las dificultades no hace que desaparezcan. Por el contrario, los líderes que retoman la confianza de sus seguidores analizan los aciertos pero también son críticos con los errores, los reconocen y asumen la responsabilidad de sus acciones, piden perdón. Este es el primer paso para poder aprender y seguir adelante.

2. Colaboración. La segunda estrategia para reparar la relación de confianza es buscar la colaboración y el esfuerzo de sus seguidores, involucrarles en la reconstrucción de la comunidad con una meta común utilizando todos los recursos humanos y promoviendo el aprendizaje mutuo. De esta forma, aumenta la confianza que tienen en sí mismos y en los demás creando un clima de superación y optimismo.

3. Iniciativa. Por último, los líderes que aumentan la confianza tienen que estimular la iniciativa personal creando expectativas positivas sobre el futuro. La creencia compartida que se pueden superar las dificultades motiva a dar el máximo esfuerzo que en muchos casos marca la diferencia entre los ganadores y los perdedores. Fomentan el diálogo para conseguir nuevas ideas, experimentar con nuevos cursos de acción y crear un espíritu de innovación.

Si Pedro Sánchez quiere restaurar la confianza no sólo en su liderazgo sino también en la clase política y en el sistema, es esencial que asuma responsabilidad por los errores cometidos, que busque apoyos en la ciudadanía y tome la iniciativa con propuestas nuevas (no centrarse en la falta de propuestas de otros).

Independiente de tu ideología política, ¿cómo evaluarías el liderazgo de Pedro Sánchez? ¿Qué podría hacer mejor?