Authentic Leadership

¿Cada Pueblo Se Merece los Líderes que Tiene?

By 11 December, 2014 No Comments

Virginia Ródenas me hizo una entrevista para el ABC hace tres años en la que hablábamos de Carme Chacón, Rubalcaba y Obama y donde destacaba la idea de que cada pueblo se merece los líderes que tiene. El panorama político ha cambiado considerablemente. Los últimos acontecimientos y casos de corrupción ponen de manifiesto algo incluso más importante –que tenemos los mecanismos para alejar del poder a aquellos líderes que no nos merecemos.

Como sociedad vamos madurando, elegimos aquellos líderes que mejor nos representan y ponemos los medios para deshacernos de aquellos que nos han defraudado. Y ahora, lamentablemente, hay muchos líderes que están imputados por casos de corrupción. La buena noticia es, sin embargo, que los casos de líderes corruptos han salido a la luz, están siendo procesados por la justicia y el pueblo los está bajando del pedestal. El siguiente paso es evitar que esto vuelva a suceder. Hace falta poner mecanismos de control para que los que llegan al poder no lo utilicen para su propio beneficio.

El poder corrompe. Esta es una afirmación que intuitivamente todos compartimos pero no sabemos muy bien porqué ocurre. Algunos hablan de la erótica del poder, pero ¿Cuándo el poder corrompe? ¿Cuáles son los efectos del poder? En los años 80, el Profesor de Psicología Social David Kipnis de la Universidad de Temple realizó varios estudios que demostraban lo que denominó los “efectos metamórficos del poder.” El poder cambiaba psicológicamente aquellos que lo sustentaban. Sus conclusiones nos pueden ayudar a prevenir casos de líderes corruptos en el futuro.

La metamorfosis psicológica de los poderosos es un proceso de distanciamiento social de los demás y engrandecimiento propio. Aquellos que están en posiciones de poder, de dominancia, donde controlan recursos unilateralmente intentan cambiar e influenciar a otros para conseguir sus propios beneficios. Estos líderes autoritarios utilizan tácticas como amenazas para influenciar a sus súbditos. Se creen que están por encima de los demás ya que son ellos los que controlar su conducta a través de sus estrategias de influencia. Con el tiempo, la sensación de control sobre los demás les crea un sentimiento de grandeza y de merecimiento que les distancia psicológicamente de la plebe. Este distanciamiento les sirve para justificar que lo que están recibiendo es justo, y se lo merecen. Por eso, los corruptos raramente reconocerán que están haciendo nada malo. En su mente, ellos se creen superiores y merecedores de un beneficio superior. Esto explica la famosa afirmación del historiador político, Lord Acton -“el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.”

¿Crees que nos merecemos los líderes que tenemos? ¿Qué podemos hacer para tener un liderazgo renovado?