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Gestión del Talento: Lecciones desde Asturias

By 10 December, 2014 No Comments

Últimamente, recibimos una avalancha de noticias negativas que esta creando un clima de apatía colectiva. Aunque reconociendo los problemas, también debemos promover el talento y buscar formas nuevas de solucionar viejos problemas. Hace un par de años me invitaron a dar un conferencia sobre Gestión de Talento y Diversidad a los directores de Recursos Humanos en el Foro Empresarial organizado por el Ayuntamiento de Gijón. El tren me pareció la mejor opción. Aprovechar el viaje para escribir y preparar los últimos detalles de la presentación. Antes de llegar a Gijón, en Busdongo, el tren tuvo que retroceder debido a las condiciones climáticas. Las vías estaban encharcadas de agua, había desprendimientos y el terreno estaba cediendo. Llevábamos en el puerto parados más de 30 minutos cuando nos informan por megafonía que tenemos que regresar y que llegaremos a nuestro esperado destino por carretera. Asumimos que se refiere a un autobús. No nos lo asegura. Lo que si nos puede asegurar es que llegaremos tarde. La reacción de los pasajeros no se hace esperar. “Así son las cosas, no vale darlo vueltas…. esta mierda de pais.” Eso sí, todos nos apresuramos a contar nuestra común desdicha a nuestros respectivos amigos/maridos/mujeres en cuanto el teléfono tuvo cobertura.

Además, mi propia desdicha personal. Me acababa de pasar al Mac y esperaba poder escribir durante el viaje pero la batería de mi Mac se acabó y el tren (en clase preferente) no tiene enchufes en los asientos. El revisor amablemente me dice que “en este tren no hay enchufes.” Insisto porque en alguna parte del tren tiene que haber toma de luz. Sugiero que posiblemente en la cafetería me puedan ayudar. Prueba me dice. Pregunto pero la respuesta es negativa. Estoy intentando dormir resignada, cuando el mismo revisor me despierta para ofrecerme un enchufe en el pequeño cuarto de los técnicos, añadiendo en voz baja … “pero no se lo digas a nadie.”

Pienso en la conferencia que voy a dar mañana sobre mejores prácticas en la gestión del talento y la diversidad. ¿Qué necesitan saber los directivos de Asturias y de este país para mejorar la calidad del servicio que ofrecen a sus clientes? Esta es la pregunta que el gobierno de Asturias quiere que responda mañana. Claramente, estos pequeños incidentes ilustran carencias importantes en nuestro sistema empresarial, nuestros directivos y nuestros empleados.

“Las cosas son así y no vale darlo vueltas” es la filosofía nacional. Cuando los directivos piensan que no pueden hacer nada para prevenir accidentes o para mejorar el servicio a los clientes el talento se desperdicia. Y cuando los resultados son negativos se echa el balón fuera y se culpa a otros. El fracaso se hace colectivo y la autoestima asociada a nuestra identidad colectiva baja por los suelos. Siempre hay almas caritativas que, lejos de hacer alarde de su buena obra, esconden sus buenos actos como el revisor del tren. Pero está combinación de desdicha y honesta picaresca crean un sistema de valores que propicia poco la innovación, la flexibilidad y la calidad.

Contrastando con este panorama antiguo y desalentador, en el panel de la conferencia me encuentro dos empresas asturianas líderes en sus sectores y premiadas como dos de las 50 mejores empresas para trabajar por el instituto internacional Best Place to Work: Impulso Industrial Alternativo y Phoenix Contact. El responsable de RRHH de Phoenix Contact en España detalla con especial énfasis el cambio de orientación de la empresa de ayer a hoy. Esta multinacional alemana tenía una clara orientación a la producción en el pasado. En el presente, sin embargo, su principal foco de interés es el cliente y el primer cliente es el empleado. Si el empleado confía en la organización, esta confianza se transmite al cliente. El mayor reto y objetivo del área de RRHH es la confianza, la credibilidad y la autenticidad.

Igualmente, el Consejero Delegado de Impulso Industrial Alternativo, lleno de orgullo y pasión por lo que hace y por su empresa, expresa con euforia que su empresa tiene un objetivo: que la gente encuentre la felicidad en el trabajo. Esta es su principal preocupación y su principal tarea como consejero delegado. A esta tarea ha dedicado gran parte de su vida profesional, pero reconoce que cada vez hace menos falta que intervenga para mantener este alto grado de felicidad. Y es que la felicidad es contagiosa y se auto-reproduce. Es la ventaja de hacer bien las cosas de una vez, tanto la confianza como la felicidad, se retroalimentan y las empresas que empiezan bien continúan con éxito con el tiempo. Esta espiral positiva hace que se mantenga el buen clima laboral.

Por el contrario, las empresas que han perdido la confianza de sus empleados es muy difícil que la vuelvan a recuperar. Una espiral negativa se pone en marcha donde el conflicto y los sentimientos negativos van escalando con el tiempo. Las relacionales, lejos de ir hacia mejor, van empeorando con el paso de los año. Por esta razón, seleccionar bien a la gente es una de las tareas más importante a la que este consejero delegado dedica gran parte de su tiempo. El hace siempre la última entrevista. La actitud emprendedora y la innovación son los dos criterios que considera más importantes a la hora de tener éxito en esta empresa donde recién licenciados en arquitectura han sido galardonados con premios nacionales e internacionales.

Cada vez me encuentro con más altos directivos que centran su tarea en dos áreas: los datos financieros y las personas. La solvencia económica de la empresa y la felicidad de los empleados van de la mano y son las dos palancas donde según ellos reside el éxito. Las personas son la ventaja competitiva de la empresa y una buena gestión de este activo se refleja en los datos que arrojan los análisis financieros.

¿Crees que tu empresa gestiona bien el talento?