Heart

Emociones en el Trabajo

By 1 December, 2014 No Comments

El 8 de Septiembre de 2014 aparecía un artículo en EL PAIS titulado “Sanidad medirá el estrés entre sus trabajadores para evitar accidentes.” Han pasado varios años desde que en el 2009 el mismo periódico se hacía eco de la oleada de suicidios en France Telecom que se había cobrado la vida de 25 personas. La empresa, que opera en España con la marca Orange, se vió obligada a diseñar un nuevo “contrato social” con los trabajadores. Este nuevo contrato social con los empleados incluía un plan para dar respuesta a los posibles “riesgos psicologícos” como por ejemplo, la falta de conciliación de la vida personal y laboral.

Las emociones son parte integral de nuestra experiencia en el trabajo. Nos emocionamos, positiva o negativamente, en nuestras relaciones con el jefe, nuestros compañeros o nuestros subordinados y en diversas situaciones, como por ejemplo, la entrevista de selección o la reunión de evaluación del rendimiento. Los psicólogos de las organizaciones llevan más de 30 años estudiando cómo las emociones influyen nuestra vida laboral y en muchos casos traspasa a nuestra vida personal. ¿Qué emociones sentimos en el trabajo? Hay gente que vive su experiencia laboral con alegría y se encuentran llenos de energía positiva que desprenden a los demás. Y por el contrario, hay otros que tienen una vivencia negativa cargada de tristeza, melancolía y falta de ilusión.

Los temas que más nos preocupan cuando hablamos de emociones en el trabajo son los eventos estresante con el jefe o con los compañeros de trabajo, y el entorno físico. Desde los trabajos clásicos de Roethlisberger & Dickson en 1939 en la planta de Hawthorne en EEUU sabemos que la satisfación en el trabajo está en un alto grado determinada por nuestras relaciones sociales en el trabajo. Pero ¿quién nos pone de buen o mal humor en el trabajo? El jefe es una fuente importante de cómo nos sentimos. Estudios científicos han demostrado que ante un jefe enfadado el subordinado reacciona con nerviosimo y ante un jefe triste el subordinado reacciona con falta de entusiasmo y fatiga.

La gente expresa sus emociones a través de claves no verbales como las expresiones faciales, el lenguaje corporal o el tono de voz. Cuando trabajamos con los demás, inconscientemente copiamos estas conductas no verbales y expresiones. Sin darnos cuenta entramos en sintonía emocional con los que nos rodean, copiando sus emociones. Una vez que mimetizamos las expresiones de los demás, sentimos las mismas emociones que ellos. Esta es la base de la empatía. Este es un fenómeno que ocurre de forma espontánea pero que algunos líderes están aprendiendo a utilizar intencionadamente para inducir un estado de ánimo positivo en sus organizaciones. En el ámbito del deporte, Guardiola, cuando fue entrenador del Barcelona realizó un video-clip cargado de emociones para animar a su equipo en la final de la Champion.

¿Cuáles son las consecuencias de nuestro estado emocional en el trabajo? Hay datos que demuestran que estar de buen humor aumenta la creatividad, hace que los compañeros se ayuden más entre ellos, y se toman mejores decisiones. Por el contrario, estar de mal humor perjudica el rendimiento. Pensar en eventos emocionales negativos quita energía, y dificulta el procesamiento de la información.

A pesar de los beneficios de emociones positivas, las organizaciones están plagadas de emociones negativas, siendo la más frecuente el estrés. El estrés es una reacción del individuo cuando percibe que su entorno laboral presenta demandas a los que no puede hacer frente con sus recursos. Cuando creemos que no podemos hacer frente a algo importante (e.g., las demandas de un jefe) nos sentimos estresados. El estrés es una respuesta psicológica y fisiológica del organismo. Sentimos ansiedad, miedo, pero también palpitaciones, sudoración, etc. Una de las fuentes de estrés más importantes en el trabajo es lo que se denomina el conflicto de rol, es decir, la incompatibilidad entre varios roles. Por ejemplo, la falta de conciliación entre el trabajo y las responabilidades familiares es una forma de conflicto de rol.

Pero la verdad es que no todos los empleados en situaciones laborales similares sufren el mismo nivel de estrés. ¿Qué hace que algunos empleados parezca que están inoculados contra el estrés? Cuál es el antídoto o la vacuna para prevenir el estrés? Algunos estudios demuestran que las habilidades políticas para crearse un capital social en la organización es un buen antídoto para el estrés. Una persona con habilidades sociales o inteligencia emocional es capaz de entender los sentimientos e intenciones de los demás en el trabajo y establecer relaciones con ellos que le permite alcanzar su propios objetivos y los de la empresa. Estas personas son hábiles decidiendo donde poner su esfuerzo, detectando posibilidades y desarrollando alianzas estratégicas con los demás. No es de extrañar entonces que aquellos que son capaces de ponerse en la situación de otros, de hacer sentir a la gente bien en su compañía y de encontrar cosas en común con los demás, tengan más recursos a la hora de enfrentarse a situaciones estresantes como el conflicto de rol. En un estudio se demuestra que ante el mismo nivel de conflicto de rol, aquellas personas que tenían buenas habilidades sociales tenían menos ansiedad, menos problemas médicos (e.g, sensación de tensión muscular, mareos, dolores en el pecho o sensación de hormigueo), y menor presión arterial (tanto sistólica como diastólica).

Pregunta: ¿Crees que las emociones en tu trabajo te ayudan a mejorar tu productividad o por el contrario el estrés domina tu vida laboral? ¿Cuáles son tus principales fuentes de estrés en el trabajo? ¿Cómo gestionas el estrés?